La lluvia que nos prometió la noche de ayer y no no la otorgó, justo ahora ha decidido caer.
Un tormentón o aguadal, decía mi abuela y nosotros enviciados en nuestros quehaceres.
Anoche me pregunté si era justo sentir todo esto de la nada. La verdad es que no sé, pero tenía muchos años que mi vida no estaba tan bien.
Y te doy las gracias.



