
- “Hace un lindo día, ¿no crees?” - dije yo, como esperando que sólo ignorarás la pregunta.
- “Sí, hasta ganas me dan de quedarme dos días más” - contestaste.
- “¿Y qué si te quedas?” - me atreví a responder.
- “Uhm.. aún que quisiera, es mejor irme. Hay muchas cosas por hacer y si no las hago hoy, no sé si después tendré tiempo. Ahora debo adelantar tanto como pueda” - alcanzaste a decir.
Después de ese simple cruce de palabras, mi corazoncito se puso azul. La melancolía regresó a mí, como hace años no lo hacía y comprendí que tu visita cambió muchas, muchísimas cosas en mí.
Aún así, sólo quería decirte Gracias.
Por compartir, por estar, por quedarte, por dejarme, por gozarte, por escucharte, por platicarme, por verme, por la cena, por la sonrisa, por la seriedad, por la confianza, por el diálogo, por… por… por ser tú.
A diferencia de algunas, yo sí creo en tí.
Te quiero, Héroe.
Imagen: JorgeMiente.es


Alguna vez escuché que los cambios, son la catarsis de la vida diaria y que sin ellos nuestro mundo sería algo difícil, pues los humanos vivimos de los cambios y la evolución: en la vida diaria, en la historia, en las relaciones personales y en general, en todo lo que hemos creado como nuestro entorno.





